
Tu mes, claro. Lo que viene, también.
No alcanza con mirar los saldos. MiFlujo te muestra con cuánto contás en realidad.
Por qué MiFlujo?
Primero fue una forma de ordenar mi propia plata. Después apareció la idea de compartirla.
MiFlujo empezó mucho antes de ser una aplicación.
Empezó conmigo tratando de entender qué estaba pasando con mi plata.
Durante mucho tiempo fui buscando mi propia manera de ordenarme. Probando, rehaciendo y reinventando un sistema propio que me ayudara y me acompañara en el proceso.
Porque cuando las cuentas empiezan a quedar dando vueltas en la cabeza, se acumulan las cuotas o el saldo de una cuenta deja de representar la plata con la que realmente contás, llega un punto en el que es difícil saber bien dónde uno está parado.
A mí me pasaba.
Y con esa falta de claridad también aparecían la ansiedad, las dudas e incluso el desborde que hace que uno termine haciendo justamente lo que menos necesita: no querer mirar.
Registrar empezó un poco por eso, casi como un mecanismo de defensa.
Como una forma de sacar las cuentas de la cabeza y ponerlas en algún lado donde pudiera verlas.
No para controlar cada peso ni para vivir pendiente de una planilla. Sino para tener una referencia estable. Algo que me diera tranquilidad al poder entender dónde estaba, qué podía hacer y qué no me convenía, qué venía después y, a partir de eso, tomar decisiones con un poco más de claridad.
Primero fueron las hojas y las anotaciones. Después llegó un Excel. Y con los años, incluso ese Excel fue cambiando.
Dejó de ser solamente una lista de gastos y empezó a relacionar cosas: cuánto entraba y cuánto salía, qué parte de esa plata ya estaba comprometida, cuánto pesaban las tarjetas y cómo una decisión que tomaba hoy podía aparecer uno, dos o varios meses después.
De a poco, las cuentas sueltas empezaron a convertirse en un flujo.
¿Y por qué el salto a una aplicación?
Al mirar a mi alrededor, frecuentemente veía situaciones que me resultaban conocidas, aunque cada persona tuviera su propia realidad: sus dudas, sus formas de organizarse y manejar la plata, llegar a fin de mes, acomodar una tarjeta, compartir gastos o simplemente tratar de saber cuánto podía usar sin encontrarse con una sorpresa más adelante.
Y en muchas de esas situaciones reconocía cosas que yo también había vivido.
Ahí empezó a aparecer otra idea:
Si esta forma de ordenar la plata me había servido a mí, quizás también podía ayudar a alguien más.
No porque crea que exista una única manera de hacerlo, y mucho menos porque quiera decirle a alguien qué tiene que hacer con la suya.
Simplemente porque había construido una forma que a mí me ayudaba a entenderme mejor y pensé que podía convertirse en una herramienta para que cada persona la usara a su manera.
También quería que dejara de ser necesariamente algo individual, porque muchas veces la plata también se comparte.
Con una pareja, en familia, con quien convivís, con quien hacés un viaje, encarás un proyecto o simplemente dividís gastos.
Y ahí ordenar deja de ser solamente saber cuánto gastaste. También es poder entender qué está pasando entre todos sin depender de recuerdos, mensajes, cuentas separadas o cosas que quedan en el aire.
Por eso MiFlujo nació para intentar hacer visible algo que muchas veces tenemos repartido entre cuentas, tarjetas, cuotas y números en la cabeza.
Para poder mirar todo junto y entender cómo se relaciona cada cosa.
Y desde ahí, pensar un poco mejor hacia dónde queremos ir.
A veces será para anticiparse a un problema.
A veces para entender uno que ya está ahí y empezar a resolverlo.
Y otras veces, simplemente, para aprovechar mejor lo que uno ya viene construyendo.
MiFlujo nació de una forma muy personal de ordenar mi plata.
La aplicación nació cuando sentí que valía la pena compartirla.
Cómo funciona?
Una decisión al principio. Dos momentos todos los meses.
MiFlujo no busca que pases tiempo haciendo cuentas.
Primero definís una regla para vos. Después, durante el mes cargás lo que pasa y, cuando el mes terminó, hacés el cierre.
Y luego seguís con el mes siguiente.
0
Decidís cuánto querés separar
Un porcentaje de tus ingresos que deja de ser disponible cotidiano.
1
Durante el mes, cargás
Lo que entra, lo que sale y lo que viene en cuotas. También lo que ya sabés que va a pasar.
2
Cuando terminó, cerrás
Contrastás con lo que quedó, se ajustan las diferencias y queda fijado desde dónde arranca el mes siguiente.
Momento 0 — Decidís cuánto querés separar
Antes de pensar cuánto podés gastar, hay una decisión:
Qué parte de lo que te ingresa querés que, cuando termine el trimestre o el año, siga siendo tuyo?
Es un porcentaje que decidís separar y te comprometés a sostener de ahí en adelante.
MiFlujo te propone tomar el 20% de tus ingresos como referencia. Si hoy lo ves lejos, podés arrancar con un 10%. Y si tu situación te permite más, también podés elegir un porcentaje mayor.
La clave es elegir uno que puedas sostener en el tiempo.
Lo importante no es esperar a ver qué casualmente sobra al final.
Es decidir desde el primer momento qué parte de lo que vas a generar o recibir como ingreso querés quedarte para vos y organizar el resto a partir de ahí.
Esa plata deja de formar parte de tu disponible cotidiano y pasa a tener otro propósito.
Al llegar al final de un trimestre, o incluso del año, vas a poder mirar hacia atrás y responder otra pregunta:
De todo lo que fui acumulando, ¿cómo está compuesto y cuánto aportó?
Ahí entra Mi Fondo: el lugar donde podés seguir esa parte de tu flujo, ver cómo está compuesta y qué fuiste haciendo con ella a lo largo del tiempo.
1. Durante el mes — Cargás
Te entra plata. Te sale plata. Hacés una compra.
La cargás y seguís.
Ese es el hábito cotidiano.
La idea es que lleve segundos: registrás lo que pasó y MiFlujo lo pone en contexto con el resto de tu mes.
Y no hace falta esperar a que algo ocurra.
Si ya sabés que vas a tener un ingreso, un gasto o una compra más adelante, también podés cargarlo para proyectar cómo viene el mes antes de llegar hasta ahí.
Así vas viendo qué entró, qué salió, qué ya está comprometido, qué viene después y cuánto de lo que tenés está realmente disponible para usar.
2. Cuando el mes terminó — Cerrás
El mes terminó, pero no necesitás cerrarlo ese mismo día.
Lo hacés cuando tengas la información necesaria.
Ahí dejás de proyectar y contrastás MiFlujo con la realidad.
Cuánta plata quedó realmente. Qué pasó con tus tarjetas. Y con qué números vas a empezar el mes siguiente.
Si hay diferencias, se ajustan.
Y cuando cerrás, dejás establecido exactamente desde dónde arranca el mes siguiente.
No empezás de cero. El mes siguiente continúa sobre el anterior.
Mes a mes, vas convirtiendo algo que suele vivir entre recuerdos, cuentas sueltas y cálculos mentales en un hábito.
Y ese hábito es el que termina construyendo tu flujo.
Preguntas frecuentes
¿Se conecta a mi banco?
No.
MiFlujo no necesita las claves de tu home banking ni se conecta a tu cuenta bancaria para leer tus movimientos.
Vos cargás lo que pasa. Y para lo que hacés habitualmente, tenés atajos que hacen que cargarlo lleve apenas unos segundos.
¿Cómo funcionan las tarjetas y las cuotas?
MiFlujo entiende la tarjeta como lo que es: un medio de pago.
El gasto ocurre cuando comprás algo. La tarjeta determina cómo y cuándo lo vas a pagar.
Por eso, una compra en cuotas queda relacionada con los meses en los que la vas a pagar y, cuando llega el resumen, podés contrastarlo con lo que realmente ocurrió.
Así evitás contar dos veces el mismo gasto o descubrir las cuotas recién cuando aparece el resumen.
¿Puedo usar MiFlujo con otra persona?
Sí.
Podés tener tu propio espacio y compartir uno con más personas.
Cada uno carga desde su dispositivo y ambos ven la misma información. Además, queda identificado quién registró cada movimiento.
Puede ser tu pareja, alguien de tu familia, un compañero de piso o alguien con quien compartís gastos, un proyecto o una meta.
¿Qué es Mi Fondo?
Mi Fondo es donde seguís qué pasa con la parte de tu flujo que decidiste separar para vos.
Podés ver cómo está compuesta, llevar tu liquidez, inversiones, movimientos, rendimientos y préstamos, y seguir su evolución en el tiempo.
La idea es que no sólo puedas preguntarte cuánto gastaste, sino también:
De todo lo que fui acumulando, ¿cómo está compuesto y cuánto aportó?
¿Puedo manejar pesos y dólares?
MiFlujo permite trabajar con pesos y dólares manteniendo cada moneda diferenciada donde corresponde.
No suma monedas diferentes como si fueran lo mismo ni inventa una conversión para hacerlas comparables.
¿Qué pasa con mis datos?
Tus datos financieros no se venden ni se comercializan.
MiFlujo utiliza controles de acceso para separar la información de cada usuario y de cada espacio.
Sí podemos medir cómo se utiliza la aplicación para entender qué funciona, detectar problemas y mejorar la experiencia. Pero esas métricas son de uso: no toman tus montos, saldos, conceptos, nombres de cuentas o tarjetas ni el contenido de tus movimientos.
¿Qué cambia cuando usás MiFlujo?
MiFlujo no busca solamente que sepas cuánto gastaste.
Busca que puedas entender qué está pasando con tu plata mientras está pasando.
Qué entra. Qué sale. Qué parte separaste. Qué ya está comprometido. Cuánto tenés realmente disponible. Qué viene después y cómo lo que hacés hoy empieza a impactar en los meses que siguen.
Por ejemplo, con una tarjeta no se trata solamente de registrar lo que pagaste. También podés mirar las cuotas que todavía faltan y entender cuánto de los próximos meses ya comprometiste hoy, en lugar de descubrirlo recién cuando llega cada resumen.
Y si la plata no la manejás solo, también podés compartir ese flujo.
Que cada uno cargue lo suyo y los dos puedan mirar la misma información, sabiendo qué pagó cada uno y cómo vienen en conjunto, sin tener que reconstruirlo después entre mensajes, cuentas separadas o cosas que quedaron en el aire.
Porque muchas veces el problema no es que la información no exista.
Es que está repartida.
Entre cuentas, tarjetas, cuotas, gastos que recordamos y números que vamos haciendo en la cabeza.
MiFlujo intenta poner todo eso en un mismo lugar para que puedas mirarlo junto y entender cómo se relaciona cada cosa.
Y con el tiempo, convertirlo en una forma de mirar tu plata:
Ver. Dimensionar. Decidir. Pensar hacia adelante.
No para decirte qué podés o no podés hacer, sino para que puedas decidir sabiendo mejor dónde estás parado.
A veces servirá para anticiparte a algo antes de que se convierta en un problema.
A veces, para entender una situación que ya está ahí y empezar a ordenarla.
Y otras, para aprovechar mejor lo que tenés, proponerte una meta y ver cómo la vas construyendo.
Porque la finalidad de MiFlujo no es que dependas para siempre de una aplicación.
Es que esa manera de mirar y entender tu plata termine siendo tuya.